Hace caso a la orden a la primera. Da y choca las dos patas delanteras. Se sienta, se tumba y te hace el «por favor».
Adiestrada a la hora de comer. En la calle no tira de la correa y hace la orden de «junto».
Acostumbrada a ir suelta, no tiene problemas con ningún animal. Convivencia con otros perros, gatos y cobayas.
Ha impartido clases de obediencia y de rastreo, este último básico.