No tiene entrenamiento especial. Es grande, mimoso, manejable, se lleva bien con los desconocidos, tiene un maullido suave y tierno.
Acude cuando se le llama (sin necesidad de decir su nombre, basta con un ruido concreto), si se le lanzan cosas pequeñas las trae de vuelta como un perro.
Si le pones una capa se convierte en Megapixel 🙂