Es muy sociable y confiada con todo el mundo. Muy manejable y cualquiera puede cogerla o dejar que pasee por su cuerpo. Sabe dar vueltas persiguiéndose la cola a la orden de «¡Op!», con un premio delante por supuesto.
Si la dejas en el suelo y la llamas trepa por tu pierna, por el costado, hasta subir al hombro, y cuando le apetece hasta la cabeza. Trepa por todo tu cuerpo como una ardilla.