Sabe sentarse, dar la pata, tumbarse, hacerse el muerto, rodar sobre si mismo, acceder a pequeños huecos, posarse sobre sus patas traseras hasta 1 minuto, hacerse la detenida contra la pared para dejarse cachear, sólo ladra cuando se le es indicado provocando sonidos graciosos y aullidos, si se le concentra ladra al compás de una guitarra. Adora a niños y adultos pero odia el agua.