
Adoptamos a Bartolo con 2 años, después de que lo encontraran abandonado en el campo.
Al principio tenía mucho miedo a los humanos (a los hombres principalmente, y seguramente fuese por el maltrato sufrido).
En cuanto lo adoptamos (Agosto 2020), desde el minuto 1 le acostumbramos a ir a restaurantes, viajes, etc.
Siempre que salimos a comer/cenar/viajar vamos con él.
Navega sin problema y no se marea. Le encanta jugar en el mar.
Es un perro muy cariñoso, sociable, pasea bien a la correa (aunque hay veces que por su instinto cazador va «tirando» oliendo rastros)
En el campo se le puede soltar sin problema ya que responde a la llamada. No obstante por la ciudad no, ya que cruza las calles sin mirar.
Al principio es algo tímido, y eso le provoca (sobre todo en hombres) que ladre.
No le gusta que le miren fijamente a los ojos y que le chisten, ya que se pone a ladrar por miedo.
Con otros perros juega sin problema, salvo con los cachorros con intensidad elevada que no los entiende y determinadas razas que no le gustan, como es el pastor alemán o el bulldog.
Adora jugar con los galgos/podencos (Seguramente por su anterior pasado de caza).