Nuestro gato respeta normas que le ponemos en casa, reconoce su nombre y sabe cuando hablamos de él. Entiende cuando le regañamos y suele obedecer y abandonar los malos hábitos que posiblemente empiece a adquirir. Es un gato sociable; siempre que hay visita en casa, va a «saludar» al invitado y busca interactuar con él. Le encanta jugar a perseguir sus juegos cuando están escondidos y correr y saltar a sitios altos.