En las seis semanas que lleva en casa sólo ha aprendido las normas básicas de convivencia (dónde y qué comer, dónde hacer sus necesidades, dónde rascar,…), muchas por imitación (convive en una colonia con otros ocho gatos). Sociable, cariñoso e inteligente. Aprendió su nuevo nombre en los primeros días con nosotros y suele acudir cuando se le llama. Tiene un ronroneo fuerte y perfectamente audible. Como cachorrillo que es (unos 5 meses) es activo y juguetón. Aunque de momento a regañadientes, va aprendiendo poco a poco a ser paciente y no avalanzarse sobre mi plato de comida (supongo que el hecho de haberse acostumbrado a su comida ayuda; sus anteriores dueños sólo le daban carne), así como a no morder al jugar para evitar males mayores cuando sea adulto. Aún no está castrado por ser todavía muy pequeño, pero es algo que haremos para evitar «accidentes» con las gatas. Queda por ver en qué cambia su comportamiento entonces. Por otra parte, acabo de descubrir el entrenamiento clicker, así que probaremos a ver qué tal se nos da a los dos.