A Ela me la encontré abandonada con 5 meses en un terreno cerrado. Cuando la acogí y decidí quedármela la apunté a clases de obediencia (aunque desde el primer minuto en casa fue una perra excepcional). Gracias a sus clases ahora se sienta, se tumba, salta, se queda quieta, anda a tu lado (sin tirar de la correa),se pone de pie y te trae lo que le lances.